martes, 7 de julio de 2009

[28] ¡Ese cinismo nauseabundo! ¡Ah, el horror!

domingo, 28 de junio de 2009

Restos materiales de la caida del imperio: un poema, una postal, una sonata.

Tres experiencias que Prochain echaba de menos, en ningún orden en particular: a) el placer estético producto de tener una mujer desnuda entre los brazos, b) tener un motivo agradable para levantarse por las mañanas, c) el mar.

domingo, 21 de junio de 2009

¿Y qué es la angustia sino encontrarse con un límite y descubrirse incapaz de trascenderlo?

sábado, 20 de junio de 2009

Tractatus 6.4321 Todos los hechos constituyen parte del problema, no de la solución.

viernes, 19 de junio de 2009

De-finir a Prochain, de-limitarlo, es sencillo; de él diría lo que William James diría de Wittgenstein: que es una alma enferma de melancolía, un Tolstoi con tendencia a la extrema emotividad, un santurrón afectado de la Sorge de Goethe, un monstruo de vanidad que necesita por encima de todas las cosas a Dios. Y que además, disfruta con ello.

El comunismo es una escalera (joven Marx)

viernes, 12 de junio de 2009

Tractatus 6.41: El sentido el mundo tiene que residir fuera de él. En el mundo todo es como es y todo sucede como sucede; en él no hay valor alguno, y si lo hubiera carecería de valor.

miércoles, 10 de junio de 2009

¡Pobre venganza sería
reducir tu belleza
a tres tristes versos!

miércoles, 3 de junio de 2009

El ruido de fondo de la vida de los hombres es el sordo rumor de la tragedia absurda.

domingo, 31 de mayo de 2009

Yo ya no soy, ni puedo ser, el mismo (el sujeto atravesado y constituido por relaciones de poder)

jueves, 7 de mayo de 2009

Hipótesis: el terrorismo islámico es arte de vanguardia.

viernes, 3 de abril de 2009

Estabilidad emocional es un concepto relacional.

sábado, 7 de marzo de 2009

En cada acto, cada segundo, ¡está en juego la eternidad!

¿Qué nos mueve a ser filósofos si no es el odio profundo y visceral a la ignorancia?

No molesta el tiempo porque acabe, porque sea finito, porque haya sido, ¡me molesta porque fue! ¡Maldito fue!

domingo, 8 de febrero de 2009

Y más tarde se abre por fin la Plaza de la Virgen, colmada de efervescencia subterránea como siempre, y de restos tirados por doquier de acontecimientos y umbrales, del burbujeante alto mando de la revuelta que va de acá para allá sin detenerse, y parece fluir en paralelo como un déjà vu andante; llena a rebosar de la interminable historia ambulante de la locura, de viejos amigos que elaboran planes alados para contrarrestar las fuerzas de poder de la aristocracia terrateniente, y de un océano aun mayor que todo de violencia, promiscuidad, orgullo y nada. Y allí está sobretodo la suavidad del beso, y echamos a andar hasta el puente, lidiando con los borrachos de siempre, y la detengo en seco dejándola quieta a merced del viento un segundo, y qué frío, esperando a que mi lengua se suelte, pero permanece trabada, y llevo todo el día tratando de reprimir el impulso autocondicionado del morderse-la-lengua sin éxito.

viernes, 6 de febrero de 2009

Quizá el problema de Bourgeoise eran los recuerdos. El de Prochain los futuros, y nadie se preocupaba por los presentes. Cuando estaban juntos, no obstante, la una olvidaba los pasados y el otro descuidaba los futuros, pero los presentes no aparecían por ninguna parte. Podría decirse que tomaban la forma de gatos y se escabullían entre los arbustos de la ribera del río, se disimulaban sus sombras en las esquinas de las calles alquitranadas del barrio viejo, o que devenían brisa y azotaban miradas, o que fluían por las aceras en forma de luz titilante de farola; podría decirse y sería en parte cierto. En parte.

domingo, 1 de febrero de 2009

- Pues sólo faltaría que me expulsaran de la universidad por, ¿cómo dice el comunicado?, por "insultos de diversos tipos a los miembros el Consejo de Gobierno y sus familiares". ¡Ja, valiente dislate! – se lamentaba amargamente Prochian en el Kafka, tras pedir su café con coñac de las tardes frías y mirando distraído su propio retrato en la pared del local. – Pero no me dirás que la incertidumbre no resulta cuanto menos sugestiva, ¿verdad? – reía Clochard sinceramente, despreocupado, y a mi la verdad es que me daba igual la caza de brujas. Sólo me importaba la raíz de todo el disparate subyacente y sus consecuencias para mi mañana.

miércoles, 21 de enero de 2009

Obvio que me deprimí el día que me robaron la guitarra. Tanto, que tuve que salir a que me diera un poco el aire, frío aire nocturno junto al césped del jardín, para sentirme algo mejor. Dije en voz alta que iba a dar un paseo. Clochard me preguntó si quería compañía. Le contesté sinceramente que me daba absolutamente igual. Paseando llegamos hasta la playa. No es un paseo corto, pero hablábamos de la revolución, de cómo estaba yendo de mal, de qué podía hacerse en un futuro próximo para sacarla adelante. Llegamos a la playa y el mar era negro. Hablamos del verano, del viaje por Europa haciendo autostop. Mirábamos el mar, barajando la posibilidad de avanzar hacia el este siguiendo la costa, durmiendo en la arena. Buena idea lo del viaje. El problema eran mis lentillas, como siempre. Y qué putada lo de la guitarra. Y qué frio hace, volvámonos a la facultad. Las tres de la madrugada y la gente en la calle, alrededor de hogueras. A mi me sorprende que no nos atraquen. Clochard apunta que esa parte de la ciudad le recuerda a Marruecos, y que la última vez que estuvo por aquí casi le clavan una navaja una banda de gitanos, en el tranvía. Yo respiro frío y me encojo de hombros. La guitarra es una perdida demasiado reciente y las causalidades me vienen grandes todavía. En la facultad aun hay gente despierta, estudiando. Examen de gnoseología al día siguiente y todavía no está clara la relación entre el espíritu absoluto hegeliano y el logos heraclitiano. A mi me la trae al fresco y subo al quinto piso a dormir.